MUNDO – ¡Qué tal, familia de Viva La Voz! Ya estamos en esos días de enero donde muchos andamos con el "Plan de Lectura Anual" bajo el brazo. Pero seamos sinceros: ¿cuántas veces terminamos leyendo tres capítulos a las apuradas solo para no atrasarnos? Sentimos que si no cumplimos con la cuota diaria, le fallamos a Dios. Sin embargo, un análisis profundo de Christianity Today nos invita a replantear todo: ¿Y si este año probamos la lectura lenta?
El peligro de la "dieta informativa"
A veces tratamos a la Biblia como si fuera el muro de nuestras redes sociales; queremos consumir mucha información rápido. Pero la Palabra de Dios no es información, es alimento. El artículo destaca que, en nuestra cultura del "ya mismo", hemos perdido la capacidad de contemplar. Leer la Biblia "lento" no significa ser perezoso, sino ser intencional. Es pasar de ser un turista que saca fotos rápido desde un bus, a ser un explorador que camina el terreno, huele las flores y se detiene a mirar el paisaje.
Calidad sobre cantidad: El método de la meditación
La propuesta es clara: es preferible que un solo versículo te transforme el corazón, a que leas cinco capítulos y no recuerdes ni una palabra al cerrar el libro. La lectura lenta nos permite hacer preguntas difíciles al texto: ¿Qué me dice esto del carácter de Dios? ¿Cómo se aplica a mi lucha de hoy? Incluso, muchos líderes espirituales sugieren la "Lectio Divina", que consiste en leer un pasaje breve varias veces, dejando que el Espíritu Santo resalte una frase o palabra específica. Este 2026, el desafío es dejar de lado la ansiedad por "terminar la Biblia" y enfocarse en que la Biblia "nos termine" a nosotros, moldeando nuestro carácter en el proceso.
No es una competencia, es un encuentro
Si te atrasaste en tu plan de lectura, ¡tranquilo! No estás en una maratón. Dios no te ama más porque leas 10 capítulos por día. Él anhela encontrarse con vos. Si hoy solo tenés 15 minutos, usalos para sumergirte en un solo Salmo. Vas a notar que tu paz y tu entendimiento crecen de una manera que la lectura veloz nunca podrá darte. ¡Hagamos de este año un tiempo de profundidad real!
Fuente: Christianity Today.