Imagina pasar años encerrado en un contenedor de transporte metálico, bajo un calor sofocante de día y un frío helado de noche, solo por creer en Jesús. Esa es la realidad de muchos en Eritrea. Pero esta semana, algunos de esos contenedores se abrieron.
Según reportes confirmados por Puertas Abiertas, en las últimas semanas el gobierno eritreo ha liberado a varios prisioneros. Entre ellos se encuentran cristianos, políticos y empresarios que llevaban tiempo detenidos sin juicio.
Una libertad con cicatrices
Aunque la noticia es motivo de celebración, los expertos advierten que estas liberaciones suelen tener un trasfondo amargo. A menudo, los presos son soltados cuando su salud está tan deteriorada por la tortura, la diabetes o la presión alta no tratada, que corren riesgo de morir en prisión.
La portavoz de Puertas Abiertas en África subsahariana lo expresó con realismo: "Estamos inmensamente agradecidos, pero seguimos preocupados por su condición física, emocional y espiritual".
Los que todavía esperan
La alegría no es completa. Mientras algunos vuelven a casa, muchos siguen atrás. El reporte recuerda específicamente a 7 líderes cristianos que llevan 20 años presos e incomunicados. Nombres como el Rev. Dr. Tekleab Menghisteab o el Pastor Kidane Weldou, quienes fueron arrestados en redadas hace dos décadas y cuyas familias no saben si siguen vivos.
Lamentablemente, no hay indicios de que estos líderes históricos estén entre los liberados de esta semana.
Un llamado urgente
Eritrea sigue siendo el puesto número 6 en la Lista Mundial de la Persecución. Esta "minigloria" de ver hermanos libres nos recuerda que la presión internacional y la oración funcionan, pero que la batalla por la libertad religiosa en África está lejos de terminar.