ESTADOS UNIDOS – El legendario cantante y compositor de gospel, Richard Smallwood, partió a la presencia del Señor a los 77 años. Su familia confirmó la noticia este martes, pidiendo privacidad mientras celebran la vida de un hombre que, literalmente, cambió la cara de la música gospel negra.
Un maestro de la alabanza
Smallwood no era un músico cualquiera. Con su talento logró algo increíble: mezclar la elegancia de la música clásica con la fuerza del gospel tradicional. Gracias a esa visión única, se llevó a casa múltiples premios Dove, Stellar y hasta un GRAMMY. Pero más allá de los trofeos, su verdadero premio fue entrar en los hogares y corazones de millones con canciones como la famosísima “Total Praise”, un himno que se canta en iglesias de todo el mundo.
Una vida dedicada al Reino
Nacido en Atlanta y criado en Washington D.C., Richard Smallwood fue un prodigio que empezó a tocar de oído a los 5 años. Se graduó con honores en la Universidad de Howard y siempre fue un ejemplo de excelencia. Sin embargo, su camino no siempre fue fácil; en su biografía confesó sus luchas contra la depresión y la enfermedad mental, siempre destacando cómo vio la mano de Dios guiándolo en medio de la tormenta.
El adiós a un innovador
En los últimos años, problemas de salud como la insuficiencia renal y una demencia leve lo habían mantenido alejado de los estudios de grabación. Pero su música sigue más viva que nunca. Organizaciones como el Salón de la Fama de la Música Gospel y el Instituto Smithsoniano lo reconocen como un innovador que dejó una huella imborrable en nuestra cultura espiritual.
Hoy despedimos a un grande, pero nos quedamos con su música que seguirá siendo banda sonora de nuestras oraciones.