Es una de esas noticias que te hacen releer el titular dos veces. El Vaticano, a través de su poderoso Dicasterio para la Doctrina de la Fe, ha emitido un documento histórico titulado 'Mater Populi Fidelis'. En él, zanjan una discusión de siglos con una afirmación contundente: La Virgen María no es "Corredentora".
¿Por qué esto es tan importante?
Para entender el peso de esto, hay que recordar que existen grupos dentro del catolicismo que llevaban años presionando para que se declarara un nuevo dogma: que María participó al mismo nivel que Jesús en la salvación de la humanidad.
Sin embargo, el documento presentado por el Cardenal Víctor Manuel Fernández y aprobado por el Papa, dice "No". El texto explica que usar títulos como "Corredentora" es peligroso porque "corre el riesgo de oscurecer la mediación única de Cristo". En palabras sencillas: Solo hay un Salvador y ese es Jesús.
Un puente inesperado
Para la comunidad evangélica, esto suena familiar. Es lo que siempre hemos defendido citando 1 Timoteo 2:5 ("Porque hay un solo Dios, y un solo mediador..."). Que el Vaticano lo reconozca oficialmente es un paso gigante hacia la verdad bíblica.
El documento aclara que María tiene un rol importante como madre y modelo de fe, pero subraya que ella no tiene poder para salvar ni para otorgar gracia por sí misma; todo viene de Cristo.
¿Qué cambia ahora?
Aunque la devoción popular es difícil de cambiar de la noche a la mañana, esta decisión frena en seco cualquier intento oficial de elevar a María a una posición que no le corresponde. Es, sin duda, una victoria para la centralidad de Cristo en la fe global.
Como dijo el Papa Francisco en el pasado (y se reafirma ahora): "El Redentor es uno solo y este título no se duplica".